Mi nombre es Julissa Avila soy licenciada en Informática Administrativa de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, actualmente me desempeño como maestra de computación en una escuela de la ciudad de Tegucigalpa, Honduras y estoy cursando la Carrera de Informática Educativa en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazan.
La primera infancia es la edad donde la persona se enfrenta a sus primeros contactos comunicativos
con el mundo a través de sus sentidos, por eso, es cuando el niño
experimenta sus primeras sensaciones. La etapa escolar es un período de
gran importancia porque en este período se realizan los primeros
aprendizajes: El niño aprende, desarrolla y ejercita destrezas de tipo cognitivas, afectivas, sociales y motrices. Estas destrezas continuarán desarrollándose a partir de estudios superiores y en las sabrá aplicar en la vida diaria.
La Educación en la primera infancia está planteada en occidente como una formación que contribuye a:
– Desarrollo físico
– Desarrollo intelectual
– Desarrollo afectivo, social y moral de los niños y niñas.
La Educación Infantil ha de fomentar en
los niños y niñas experiencias que estimulen su desarrollo personal
completo. Por eso se atiende en la educación escolar primaria los
siguientes aspectos:
-Los sentidos
-Los movimientos
-El lenguaje
-El lenguaje o expresión corporal
-Conciencia corporal
-Autonomía
-Relaciones sociales
-Hábitos
-Expresión de la afectividad
-Respeto a la diversidad
-Personalidad
-Orientación espacial y temporal
-Comprensión de conceptos
-Lenguaje escrito
No se debe desestimar la importancia de la educación inicial
en los niños la que, por supuesto, tiene un gran componente de apoyo
familiar. Pero aun en casos donde el niño puede quedarse en su casa o
con abuelos, igualmente es importante que acuda a Centros de Formación
Inicial donde desarrollará otras destrezas de la mano de un educador
profesional, destrezas tales como la socialización, el respeto por el otro y la creación de hábitos, entre otras.
Los niños que asisten a un preescolar de calidad están mejor
preparados para ingresar al kínder, se comportan mejor en la clase, se
desempeñan mejor en las matemáticas y lectura, y tienen más
probabilidades de graduarse de la escuela preparatoria e ir a la
universidad.
Un preescolar de calidad le da la oportunidad a los niños de aprender
y ampliar una serie de nuevas destrezas sociales y de desarrollo como:
Conversar, participar y socializar con sus compañeros y maestros
Poner atención, seguir instrucciones y terminar las tareas
Desarrollar los músculos grandes y pequeños, así como las habilidades motoras gruesas y finas
Poner en práctica nuevas habilidades por sí mismo y ser persistente al aprender algo nuevo
Formar una base sólida en las habilidades cognitivas como la pre-lectura y matemática básica.
La adquisición de estos valores y habilidades importantes en el
preescolar beneficia significativamente la preparación escolar y el
éxito de los estudiantes dentro y fuera de la escuela.
Beneficios de la educación temprana en el desarrollo infantil
El
hecho de vivir en la llamada era de la información ha provocado que el
debate sobre cómo debemos educar a los niños se extienda ya no solo a
profesores y expertos de la educación, sino también a una mayoría de
madres y padres motivados por ofrecer a sus hijos e hijas las múltiples
oportunidades de potenciar su talento durante la etapa de educación
infantil.
(c) 2023 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y
la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.
Un entorno estable, la posibilidad de desarrollar distintas
habilidades o aprender diversos valores para la vida son algunos de los
beneficios de la escolarización temprana para Ana Herrero, psicóloga y
coordinadora del departamento de orientación del grupo Brains
International School, que recoge a continuación cinco claves de esta
etapa educativa.
Ambiente seguro. Las escuelas infantiles
suponen un entorno estable y estructurado que se compone de rutinas muy
claras, unos horarios y unos ‘rituales’ con los que los niños van
creando esquemas internos sobre el mundo que les rodea.
Fomenta la autonomía del niño. El alumnado
puede desarrollar su necesidad de exploración y curiosidad, además de
otras habilidades a través del juego, como la autonomía personal, el
cuidado de las cosas, la alimentación, la higiene, el sueño.
Educación emocional. En los primeros años de
vida, los niños se enfrentan a distintas emociones, como el enfado, el
miedo o la frustración, y sin apenas recursos para entenderlas. En esta
etapa, los educadores les enseñan a identificar las emociones, a
legitimarlas y gestionarlas de una forma adaptativa. Los profesionales
saben de la importancia de establecer narrativas de lo que va
ocurriendo, para que los estudiantes puedan ir comprendiendo e
integrando lo que sienten y sucede a su alrededor.
Favorece el desarrollo del lenguaje. Esta etapa
educativa se considera esencial para el aprendizaje de una segunda
lengua, ya que existe mayor receptividad por parte de los estudiantes,
pero también favorece otras capacidades cognitivas y motrices, que se
desarrollan mediante el juego y la exploración sensoriomotora y que
estimula el desarrollo del pensamiento.
Educación en valores. Los
niños tienen que compartir espacio y materiales, además de aprender a
esperar (como el tiempo de atención por parte del adulto). Eso les
permite entender que las demás personas también tienen necesidades, y a
ir tomando poco a poco conciencia de las normas que rigen la
convivencia: el respeto, la generosidad y el cuidado por uno mismo y por
los demás.
Beneficios de la educación temprana en el desarrollo infantil
El
hecho de vivir en la llamada era de la información ha provocado que el
debate sobre cómo debemos educar a los niños se extienda ya no solo a
profesores y expertos de la educación, sino también a una mayoría de
madres y padres motivados por ofrecer a sus hijos e hijas las múltiples
oportunidades de potenciar su talento durante la etapa de educación
infantil.
(c) 2023 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y
la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.
Beneficios de la educación temprana en el desarrollo infantil
El
hecho de vivir en la llamada era de la información ha provocado que el
debate sobre cómo debemos educar a los niños se extienda ya no solo a
profesores y expertos de la educación, sino también a una mayoría de
madres y padres motivados por ofrecer a sus hijos e hijas las múltiples
oportunidades de potenciar su talento durante la etapa de educación
infantil.
Desde el punto de vista de Piñeiro y Díaz (2017,
p. 119), el neurodesarrollo humano es un proceso que “está
influenciado por los factores genéticos y ambientales, que van desarrollando el
cerebro y modelando la conducta, las emociones, las habilidades cognitivas y la
personalidad, permitiendo así que el ser humano se adapte a su entorno”. Sin
embargo, cuando se habla de neurodesarrollo en la primera infancia, se debe
resaltar que es la etapa de vida donde se consolidan las estructuras
neurofisiológicas que darán soporte a los procesos psicológicos superiores.
Una de las grandes aportaciones realizadas por las neurociencias al campo de la
primera infancia y la educación inicial fue la investigación realizada por los
doctores David H. Hubel y Torsten N. Wiesel, Premios Nobel en Medicina el año de
1981, quienes destacaron la importancia del neurodesarrollo en la primera
infancia al concluir un estudio con pacientes adultos que padecían cataratas
durante cinco años o más, y a fin de recuperar su visón les realizaron una
cirugía con resultados positivos; mientras que pacientes pequeños que nacieron
con el mismo padecimiento no pudieron recuperar su vista una vez que fueron
sometidos al mismo procedimiento quirúrgico; cabe señalar que el problema lo
presentaron durante el mismo lapso.
Los resultados de la investigación anterior llevaron a Hubel y a Wiesel (1981),
citados por Martínez (2010, p. 14), a la
conclusión de que “cinco años de una experiencia visual anormal al principio de
la vida tienen consecuencias distintas y mucho más graves que esta misma
experiencia anormal a edades más avanzadas”.
Lo anterior hace pensar que las primeras experiencias estimulantes a las que el
sujeto y su cerebro se ven expuestos conforman los mapas o las redes neuronales
que van a determinar las diferentes funciones psicológicas superiores. Son los
estímulos del medio los que provocan un entramado más complicado de células
nerviosas, así como también una abundante formación de sinapsis más complejas y
numerosas.
Es sabido que las características del cerebro responden a una herencia biológica
y que genéticamente está predispuesto a funcionar; sin embargo, el contexto
social es quien se encarga de que el cerebro humano funcione como tal. Gerald
Edelman, Premio Nobel en Fisiología y Medicina el año 1972 y considerado como
uno de los expertos más destacados a nivel mundial por su dedicación al estudio
del cerebro y de la conciencia, demostró que la estructura del cerebro depende
más del contexto y de la historia que de la propia información genética (Edelman y Tonini, 2002).
Políticas internacionales y nacionales para la atención integral de la primera infancia y educación inicial
Los resultados científicos han sido elemento fundamental para el pronunciamiento
de políticas internacionales a favor de promover la atención y educación de la
primera infancia. En el contexto histórico internacional se tiene como referente
que en Ginebra, en el año de 1924, se enunció la Declaración de los Derechos de
los Niños, reconociendo que se les debe proporcionar una protección especial.
Asimismo, en 1959 se realiza la Declaración de los Derechos de los Niños, la
cual fue adoptada por la Asamblea General el 20 de noviembre de ese año y se
reconoce en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Para 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre
los Derechos del Niño, integrada por 54 artículos y dividida en tres partes:
provisión, protección y participación. Con ello se inicia una consulta a
diferentes países, culminando el año de 1990 en Jomtien, Tailandia, en la
Conferencia Mundial Sobre Educación para Todos y el Marco de Acción para
Satisfacer las Necesidades Básicas de Aprendizaje, donde representantes de 155
países, 200 Organismos no Gubernamentales (ONG), junto con los organismos
especializados de la ONU, como la UNESCO y la UNICEF, así como el Banco Mundial,
aprobaron la Declaración Mundial de Educación para Todos. En este evento se
reconoce que la educación puede contribuir a lograr un mundo más seguro, más
sano, más próspero y ambientalmente más puro; asimismo, se toma en cuenta que la
educación es un derecho fundamental de todos los hombres y mujeres, de todas las
edades y en el mundo entero.
A partir de ese momento se reconoce que el aprendizaje comienza con el
nacimiento, lo que exige el cuidado y educación en la infancia temprana, aspecto
que se puede lograr a través de medidas destinadas a la familia, la comunidad o
las instituciones, según convenga.
El desarrollo infantil y la educación inicial no deben ser abordados
como fragmentaciones etarias sin relación con todo el ciclo de vida.
Todo lo que se haga o deje de hacer en los primeros años de una persona,
repercute a lo largo de toda su vida. Se entiende que el desarrollo
integral infantil es un proceso interactivo de maduración que resulta de
una progresión ordenada de desarrollo de habilidades perceptivas,
motoras, cognitivas, de lenguaje, socio-emocionales y de autocontrol.
Este proceso es producto de cargas históricas, sociales y culturales
en las cuales se encuentra el individuo y que contribuyen a definir al
ser humano.
La primera infancia, desde el nacimiento hasta los ocho años de
edad, es una etapa de suma importancia en todas las áreas
relacionadas al aprendizaje y desarrollo infantil. En los primeros años de vida, más de 1 millón de nuevas
conexiones neurales se forman cada segundo. Estas son las conexiones
que construyen la arquitectura del cerebro – el fundamento sobre el
cual depende todo aprendizaje, comportamiento y salud en el
futuro. Por lo tanto, es muy importante que todas las personas
involucradas en la crianza de un niño — sus papás, abuelos,
amigos o vecinos — lo ayuden a encaminarse exitosamente hacia un
buen desarrollo.
Las experiencias vividas durante la primera infancia afectan de
gran manera el éxito futuro de los niños. Estudios de investigación
demuestran que los niños expuestos a experiencias de calidad desde
pequeños, como asistir a un buen programa de educación temprana,
tienen más posibilidad de graduarse de la preparatoria, ser dueños
de su propia casa, tener un trabajo y ganar un sueldo más alto. El aprendizaje en la primera infancia forma la base de un futuro
feliz y exitoso para todos los niños de Colorado.
Numerosos estudios científicos demuestran la importancia que tiene el
desarrollo integral de la primera infancia en la vida del ser humano.
Una adecuada intervención en las primeras edades condiciona los alcances
de las capacidades, habilidades, competencias, aprendizajes, niveles de
salud, adaptación, entre otros, a lo largo del ciclo de vida. La
ciencia nos dice que el periodo de la infancia temprana es un tiempo
tanto de gran oportunidad como de considerable riesgo, y su influencia
puede extenderse a lo largo de una vida.